Estudios de haloterapia: resultados y cómo interpretarlos

Por Raúl Fortes

Algunos estudios de haloterapia han encontrado mejoras en determinadas medidas y otros no han observado diferencias.

Aquí reunimos ocho publicaciones sobre respiración, recuperación nasal, oído, deporte y la experiencia de los usuarios. Es una selección comentada, revisada el 28 de septiembre de 2026, no una revisión completa de toda la investigación.

Si buscas un tema concreto, puedes ir a respiración y mucosidad, piel, sueño y relajación o deporte.

Qué encontró cada trabajo

Niños con asma leve: ensayo piloto de 2017

Bar-Yoseph y sus colaboradores estudiaron a 55 niños de 5 a 13 años. Compararon una sala con halogenerador y otra sin él durante siete semanas. Observaron una mejora en hiperrespuesta bronquial y en parte de los cuestionarios de calidad de vida, pero no en espirometría ni en óxido nítrico exhalado.

La hiperrespuesta describe cómo reaccionan los bronquios ante un estímulo; no es lo mismo que la capacidad medida en una espirometría. Los autores pidieron ensayos mayores y seguimiento prolongado. Consultar el resumen del ensayo.

Adultos con asma: estudio de inflamación publicado en 2013

Sandell y sus colaboradores compararon distintas exposiciones en una cámara de sal con placebo en 39 adultos que utilizaban corticoides inhalados. Analizaron marcadores de inflamación eosinofílica: no encontraron un efecto sobre ese tipo de inflamación.

Consultar el estudio de Sandell y colaboradores.

EPOC: revisión de investigaciones publicada en 2014

La revisión de Rashleigh y sus colaboradoras encontró pocos estudios adecuados y problemas de calidad metodológica. Sus autoras concluyeron que los trabajos disponibles entonces no permitían recomendar la haloterapia como tratamiento de la EPOC.

Consultar la revisión sobre EPOC.

Sal seca y transporte de mucosidad: ensayo de 2026

Thomsen y sus colaboradores estudiaron a 25 personas con EPOC mediante un inhalador de polvo seco, comparado con placebo. No encontraron diferencias significativas en el transporte de mucosidad a una y dos horas. El estudio terminó antes de alcanzar la muestra prevista, lo que limita su capacidad para detectar diferencias.

Los autores advierten que ese resultado no prueba ausencia de efecto. Además, utilizaron un inhalador: no ensayaron una sesión en una cueva de sal. Consultar la publicación de 2026.

Recuperación nasal tras cirugía: estudio de 2020

Berest estudió a 56 personas operadas de los cornetes por rinitis vasomotora. Comparó la rehabilitación habitual con esa misma atención más haloterapia. En el segundo grupo observó mejor paso del aire por la nariz, menos hinchazón y una normalización más rápida del transporte mucociliar.

Es un resultado favorable en recuperación posoperatoria. No estudió la rinitis alérgica estacional ni una sesión aislada para cualquier congestión. Consultar el estudio de recuperación nasal.

Adenoides, amígdalas y oído: ensayo de 2013

Gelardi y sus colaboradores asignaron a 45 pacientes con hipertrofia adenotonsilar a haloterapia Aerosal o placebo. La diferencia en el objetivo principal —reducir el tamaño de adenoides o amígdalas— no fue estadísticamente significativa.

Encontraron diferencias favorables en medidas secundarias de audición y presión del oído medio. La mejoría auditiva observada no demuestra una reducción de la hipertrofia ni una prevención de otitis. Consultar el ensayo adenotonsilar.

Deporte: ensayo de 2026 en futbolistas

Un ensayo con 28 futbolistas de un mismo club comparó doce semanas de entrenamiento con y sin haloterapia añadida. Sus autores describieron mejores resultados en determinadas pruebas respiratorias y de capacidad aeróbica en el grupo con haloterapia.

No hubo una sesión simulada de comparación. Además, el artículo sitúa las sesiones antes del entrenamiento en métodos y después en otras secciones. Esa inconsistencia y la muestra de un solo equipo limitan la interpretación. Es un resultado preliminar; no demuestra una mejora del rendimiento de cualquier deportista. Consultar la publicación deportiva de 2026.

Cómo entender los resultados

«Mejora la respiración» puede referirse a sensaciones, a una prueba de función pulmonar o a una medición de respuesta bronquial. Esas expresiones no son intercambiables.

Tampoco basta con que un trabajo trate sobre sal. Puede estudiar una cámara, un inhalador, una solución salina nebulizada o una estancia en una mina. Si cambian la intervención y las personas estudiadas, cambia también el alcance de la conclusión.

Estos resultados no establecen que la haloterapia cure enfermedades ni que pueda sustituir un tratamiento.

Respiración y mucosidad: qué mide cada resultado

En las vías respiratorias, el moco recoge partículas y los cilios —estructuras microscópicas que se mueven— ayudan a desplazarlo. Ese transporte se llama aclaramiento mucociliar. Esta explicación del sistema respiratorio describe su función habitual.

Estas son las medidas que aparecen en los trabajos anteriores:

  • Transporte de mucosidad: analiza cómo se desplazan las secreciones; es lo que evaluó el ensayo de inhalador de 2026.
  • Función pulmonar: utiliza pruebas de cuánto aire se mueve y con qué rapidez.
  • Hiperrespuesta bronquial: estudia cómo reaccionan los bronquios ante un estímulo.
  • Inflamación: se valora con indicadores específicos; en el ensayo de Sandell se estudiaron marcadores de inflamación eosinofílica.
  • Calidad de vida: recoge cómo percibe la persona su salud y sus limitaciones mediante cuestionarios.

Piel, sueño y relajación: qué cuentan los usuarios

Una encuesta de Gelardi y sus colaboradores, publicada en línea en 2024, recogió valoraciones de usuarios de Aerosal en 80 centros italianos. Tras un ciclo de sesiones, comunicaron mejoras percibidas en aspectos respiratorios, piel, sueño y relajación.

Este trabajo aporta información sobre la experiencia de los participantes. Al ser una encuesta sin una comparación equivalente, no permite separar el efecto del aerosol del ambiente, las expectativas u otros cambios. Tampoco demuestra por sí sola que se trate una dermatitis, una psoriasis o el insomnio. Consultar la encuesta original.

Para valorar una visita de descanso puedes fijarte en el silencio, la comodidad y la actividad que ofrece el centro. Si buscas un efecto sobre un problema concreto de piel o sueño, la pregunta es distinta: qué resultado se ha medido para ese problema y con qué tipo de intervención.

¿Estos trabajos demuestran que se refuerzan las defensas?

No. Los resultados que hemos descrito no establecen que una sesión prevenga infecciones ni que aumente de forma general las defensas. Medir una mejora respiratoria, una valoración de bienestar o una propiedad de la sal no equivale a comprobar menos infecciones en personas.

Cómo comprobar una noticia sobre haloterapia

Empieza por localizar el estudio original, no solo la página que lo menciona. El título, el año y el enlace de la publicación permiten comprobar si el texto está hablando del mismo trabajo.

  1. Identifica a los participantes. Edad, enfermedad y situación inicial. Un resultado en adultos no se aplica automáticamente a bebés.
  2. Comprueba qué se comparó. La intervención debe estar definida; tener un grupo de comparación ayuda a interpretar lo que cambió.
  3. Mira el resultado medido. Distingue una prueba clínica de un cuestionario y de un testimonio.
  4. Revisa el alcance. Cuántas personas participaron, cuánto duró el seguimiento y qué limitaciones reconocen los autores.
  5. Consulta la financiación. Conocer quién participó en el estudio ayuda a entender su contexto; no sustituye examinar el método.

Para preparar tu visita, puedes leer cómo es una sesión de haloterapia y qué diferencia una sala activa de una pasiva.